Manos que vierten, detalles que importan
El vertido artesanal permite controlar temperaturas, proporciones de fragancia y tiempos de curado con atención casi ritual. Esa precisión se traduce en llamas estables, ceras que no ahúman y aromas que se despliegan por capas. En tríos, la coherencia entre lotes asegura que todos respiren igual de limpio, evitando saltos extraños cuando decides cambiar de jarra o combinar intensidades durante el día.